martes, 13 de agosto de 2013

CAPITULO LXXXIX: UN EJEMPLO.


Cuando decides trabajar en esta profesión, tienes que tener la capacidad suficiente para enfrentarte a muchas situaciones, de las cuales, la mayoría de las veces, son superiores a lo que nuestra imaginación podría imaginarse.Muchas veces, esas situaciones, pueden ser enfermedades que derivan en el fallecimiento, en las cuales tu eres participe desde el principio al final;llegando a verte tan afectada como cualquier familiar directo, debido a que la mayoría de las veces te ves implicado como otro más de la familia.
Es completamente difícil, desconectar al salir de cualquier domicilio,aunque muchas veces te lo propones como tarea,la mayoría de las veces acabas hablando o comentando algo sucedido en ese domicilio que te ha impactado,puede ser una reacción ante un suceso, un comentario, una mirada, una sonrisa ,un cantar, incluso,el hablar.
Muchos de ell@s no admiten esa situación de dependencia, no comprenden como llegaron a esa situación y muchas veces tampoco asumen que una persona ajena a la familia, invada su espacio llegando incluso a la intimidad muchas veces, llegando a producir el dejar de hablar, una llamada de atención como  muestra de enfado a esa nueva situación que ellos no comprenden y que poco a poco van cediendo ,resignándose y dándose por vencidos.
La mayoría de los casos tienes que hablar con firmeza, tienes que ser tenaz, constante y tener mucha paciencia.Debido a que todos los casos son distintos y todas las personas son diferentes con sus virtudes y defectos, la vida real misma.
No puedes actuar de igual manera , en domicilio con niñ@s dependientes a un domicilio con personas mayores.Aunque muchas veces, las reacciones de los mayores debido a su enfermedad, puede llevar a la confusión de estar atendiendo a niños y como tal, la respuesta o la solución ante a una negativa por ejemplo, a realizar alguna actividad, nos llevaría a decirles que si no lo haces te castigo sin tomar, sin ver,o un largo etc.Esa situación es un erro,no podemos tratar de igual manera a un mayor que a un niño, muchas veces se suele ver en los domicilios, sus cuidadores principales, mayoritariamente,son los que pecan con esta situación.
Pero cuando llegas al domicilio y el dependiente es un niño, no hay palabras para describirlo, tienes que ""hacer  de tripas corazón"", e intentar que con el día a día, ese niño llegue a superarse y pueda ser capaz de valerse el solo.Ahora bien, tampoco hay palabras para describir cuando se consigue la meta.Es lo más.
Aquí os dejo otro capítulo y con el como siempre otro vídeo alegórico al tema.ESPERO QUE OS GUSTE.
Un abrazo para tod@s.
Esto si que es un ejemplo, algunos de nosotros nos quejamos de la vida que tenemos, pero cuando ves un vídeo de estés o cuando llegas a un domicilio y día a día, vas haciéndote participe de su historia, se te pone la piel de gallina y ves hasta donde puede llegar nuestro afán de SUPERACIÓN.