viernes, 17 de mayo de 2013

CAPITULO LXII : LUZ








La ilusión de cualquier niñ@ es que cuando sea mayor , ser igual que sus padres y como no, como sus abuel@s.
Vemos a nuestros padres que de una manera u otra se hacen cargo de sus mayores, algunos más implicados que otros, pero nos fijamos en ello.
Cuando nos hacemos mayores, nos independizamos, pasamos a tener nuestra propia vida,nuestro trabajo, nuestra vivienda e  incluso nuestra propia familia.
Pero esta vida es un gran círculo,primero naces, luego eres niño, después eres adolescente, pasamos a ser adultos para acabar siendo mayores.
Pasan los años y cuando nos damos cuenta la historia se repite, pasamos a ser nuestros adultos para hacernos cargo de nuestros mayores.
Hace unos años, nuestros mayores eran un estorbo," no me puedo hacer cargo de ellos, tengo mucho trabajo, no tengo tiempo, mejor en una Residencia de ancianos";esas eran más o menos , las respuestas que obtenías la mayoría de las veces ,cuando surgía un comentario o había una conversación sobre este tema.
Hoy en día, esos mayores que fueron ingresados en esas Residencias de ancianos, ahora son recogidos de nuevo en sus antiguos hogares, con su familia.Esa familia que apenas iban a visitarlos, y si iban era una visita de médico,pero esta gente ¿ha analizado  la situación ?,¿que es lo que conlleva ?....

Muchas de estas situaciones pueden a llegar a : destruir una familia , a la depresión y a un largo etc.
Pensamos egoístamente en nosotros, cuando los llevamos a un centro ellos, no dan crédito a lo sucedido, lo que escuchan es: "" no se enteran de nada", "para ellos eso es lo mejor"", "" para estar así lo mejor es morir".Pero ellos sí que saben lo que sucede, de pronto ven gente extraña,no conocen el entorno , están llenos de miedo , miedo a ese lugar y personal desconocidos.Una vez, que se están integrando en el nuevo entorno y a las nuevas personas y una vez echo el mal (deprimidos, la enfermedad de repente avanzó -normalmente son demencias-) es cuando esos familiares deciden llevarlos a sus hogares de nuevo.

Cuando esos mayores regresan a sus hogares, eso es tremendo.Llegan a ese entorno que en teoría es familiar, es conocido, ellos sin en cambio, no lo reconocen, ya no les familiar.Su familia tiene que adaptarse a una nueva situación, a la llegada de un mayor con sus problemas debido a sus enfermedades , además de adaptar la vivienda para el enfermo.
Poco a poco, comienza a haber desencuentros, " molesta", "no deja dormir", " no tengo tiempo para mí", y un largo etc. El mayor comienza a ser marginado, aislado.
Todo ello , se basa en que :"" recojo al mayor de la Residencia y así yo me pongo como cuidador principal, así cojo un dinero que me viene de maravilla, según el grado de discapacidad.Ah ¡¡ pero si pido la ayuda de un profesional, las horas mínimas y así que me haga la limpieza de la vivienda, pero yo me hago cargo del mayor "" y es hay donde tú como profesional, ves como tratan al mayor; una vez que llegas al domicilio, ves en realidad, el cuidador que solicita la ayuda por necesidad del mayor y los que como cuidadores cogen la ayuda por el dinero sin tener en cuenta el bien del mayor.Es triste pero cierto.
Una vez que te encuentras a solas con el mayor el te mira a los ojos y si su enfermedad se lo permite, te va a decir,contar, explicar, lo que le sucede, sus inquietudes;muchas veces por no decir la mayoría de las veces con lágrimas en sus ojos.Dándote las gracias por: estar ahí,por saber escuchar, por entender quien fue y quien es ahora, por curar algunas heridas, por ayudarlo en el día a día, por animarlo a seguir a luchar y no tirar la toalla, por esas duchas y aseos que muchas veces son incómodas ya que, son íntimas, por hacerme sentir vivo e intentar perder el miedo a esas caídas.
Aquí os dejo otro capítulo, espero que os guste
Un abrazo