viernes, 17 de octubre de 2014

CAPÍTULO CXCIII:MIRA, MIRA....


Ya es la hora de ir a trabajar.
Esperas que hoy sea otro día normal, dentro de lo que cabe, deseas que siga por lo menos todo igual, que no surja ningún contratiempo; para esas cosas llegan el tiempo.
¿Cómo pasaría la noche?, ¿Hoy me escuchará?; ayer fue un día en el que mi usuaria, decidió que no me oía.Todo lo que le hablabas, no entendía nada.
-¡Buenos días !, dije yo
-¡Buenos días !, me respondió el familiar a cargo.
-¿Qué tal ayer?,dije,
-Bien, bien no hubo queja.Pero si ella es lo que tiene, hace las cosas cuando le da la gana,va por libre.Le da igual ,lo que tiene que hacer lo hace ella cuando le da la gana.En fin, seguro que está durmiendo.
-Ya, son tremendos.Ayer no me escuchaba, decía que eran los años, que ya era muy mayor, era una vieja; y que era una desgracia. Comenté yo.
-En fin, no me digas, no hay que hacerle caso, porque sino ya está liada.
-Jajaj, bueno voy a ver que tal está.
-Vete, vete, lo más seguro es que esté durmiendo; a las 9 de la mañana, se levantó, ya se iba a vestir, cuando la vi, le pregunté que iba hacer;y me respondió que se iba a desayunar, que tenía hambre.
Cuando lo normal, lo habitual, es que , espere por ti, se levante y después de estar aseada, desayune.Pero que va, no puede estar en cama, como escuche un ruido en la cocina, ya está liada.
Desayunó, y regresó a su cama.Pero vete a ver.
-Vale, jajaj, voy a ver. Está durmiendo.
Cuando me sintió, estaba cogiendo mi bata, los guantes, el material que te hace falta para tu trabajo.
Al mirar para ella, veo, que está despertando.Parece una niña sin ganas de levantarse, haciendo todo lo posible e imposible para alargar el tiempo de levantarse de la cama.
Como somos dios mío; nos volvemos niños cuando somos mayores.Hemos luchado toda una vida para sacar a nuestros hijos adelante, sin tener los adelantos que hay hoy en día.Había que lavara la ropa a mano y llevarla a un descampado para ponerla a clareo.Han tenido que ir andando kilómetros y kilómetros, para poder ir a trabajar o ir a buscar cosas para luego vender y por lo menos ganar un jornal.Como me dice ella :"" He trabajado como una leona , sola.Mi marido fallece con 35 años, me quedo viuda con 3 criaturas, por las que tengo que trabajar como una leona, para que ellos tengan que comer"".
Continuo mirando para ella, con admiración, 91 años; hay está ella, se levanta ,se acuesta;come, bebe...quien me diera a mí llegar a esa edad.Es una maravilla, la admiro mucho
Levanta su cabeza de la almohada, y me busca con la mirada; de repente sonríe, y me dice, con una voz muy delicada, muy suave y bajita "" ¡Buenos días, Elena! "", le dije, que se tenía que levantar;efectivamente, se levantó e hicimos nuestras cosas, en fin, mi trabajo.
Ella estuvo esperando por mí, mientras estuvo haciendo tiempo, viendo la telenovela.
Cuando terminé mis tareas, me senté con ella en el sofá, y nos pusimos a hablar, de como era antes.
Como se trabajaba y lo duro que era.Ahora es todo vicio y las máquinas realizan todo el duro trabajo.
Antes no había coches, tenías que ir lejos a trabajar: y muchas veces, había que dar unos cuantos viajes, había que ir andando y muchas veces,por no decir todas muy cargados; lloviendo, de noche, había que hacerlo, no quedaba otra.
Después en casa, había que seguir trabajando,había que trabajar en la tierra,dar de comer a los animales ( vacas, terneros, gallinas...), había que ordeñar,un sin fin de tareas y labores.
Pero ahora, ya soy una vieja,hace mucho tiempo que no salgo, ahora no valgo para nada, no escucho,lo que hago es estorbar, solo le pido a Dios, que me lleve, para que no estorbe más a mi gente, ya son 91 años.
Aquí os dejo otro capítulo.
Espero que os guste.
Un abrazo para tod@s.