lunes, 31 de marzo de 2014

CAPÍTULO CXXXV: CUIDAR A OTRA PERSONA.



A pesar de que como cuidador voluntario no eres un profesional cualificado, no debes pensar en ti mismo como aficionado.Es importante que actúes como un profesional para que la persona a la que cuidas confíen en ti.A pesar de que puedes convertirte en compañero íntimo o amigo del paciente, debes comportarte de modo responsable y mantener la confidencialidad en todo momento.
SATISFACER LAS NECESIDADES DE LA PERSONA A LA QUE ASISTES.
El aspecto más importante de tu papel de voluntario es proporcionarle a la persona las atenciones necesarias sin privarla de su independencia y su confianza en si misma.
Individualidad.La persona a la que cuidas tiene necesidades y preferencias que deben respetarse.Intenta entender por qué puede estar actuando de una manera determinada.
Independencia.Siempre que sea posible, permítele a la persona tomar decisiones y hacer cosas por sí misma,aunque eso signifique que una tarea requiera más tiempo.Pídele siempre su opinión y respeta sus puntos de vista.
Confianza.Si la persona a la que cuidas tiene la sensación de ser una carga para todos, se tornará solitaria e insegura.Consuélala,tranquilízala, y aliéntala a concentrarse en las capacidades y habilidades que aún posee.
NO PIERDAS DE VISTA TUS PROPIAS LIMITACIONES.
Como voluntario, estarás entregando buena parte de tu tiempo a otros, y tal vez te enfrentes a situaciones estresantes.Si te sientes insatisfecho o desgraciado,te resultará difícil prestar un buen servicio.
Tener conocimiento limitados.Podrías tener la sensación de que no te han formado de una manera completa, o que no estás cualificado para algunas de las tareas que se exigen de ti,y que estás usurpando el puesto del profesional de la asistencia.
Sentirse incómodo.Podría darse el caso de que no te llevaras bien con la persona a la que estás cuidando, o te sintieras incómodo en el entorno en el que trabajas.
Ser incapaz de dar lo suficiente.Podrías tener la sensación de que te exigen más de lo que eres capaz de ofrecer.
Intenta reconocer tus propias limitaciones y, si afectan la calidad del servicio que estás prestando, coméntalas con tu supervisor.

A pesar de poder ver seguimos estando ciegos.Seguimos mirando para otro lado.
Apreciamos a las personas por sus apariencias no por su corazón.
Aquí os dejo otro capítulo tan interesante como los anteriores.
Un abrazo para tod@s.