viernes, 15 de febrero de 2013

CAPITULO XXXVIII: LA HISTORIA DE MARTA



 
Vivo en Puerto Rico y la Oficina de la Procuradora de las Personas de Edad Avanzada, me ofreció ayuda para el cuidado de mi madre; y el Programa de Actividades y Servicios Múltiples para Personas de Edad Avanzada del Municipio de San Juan, también me ayudan proporcionándole a mi madre almuerzo en su casa todos los días laborables.
He estado casada con Arturo por 52 años. Desde que me casé con él, me he dedicado a cuidar de mi 

familia. Tuvimos cuatro hijos increíbles: Arturito, Mario, Ángela y Dora. Todos están casados y nos han dado 10 nietos que adoramos y, recientemente nos convertimos en bisabuelos, cuando Dora tuvo gemelos.
Hace dos años comencé a notar que Arturo comenzaba a afeitarse en la mañana y paraba cuando sólo se había afeitado la mitad de la cara. Cuando yo le preguntaba por qué no había terminado de afeitarse, reaccionaba sorprendido, pero decía que se había distraído cuando escuchó algo en la televisión y regresaba al baño a terminar de afeitarse. Algunas mañanas, cuando nuestro nieto Pablito llegaba a la casa, Arturo no recordaba el nombre de Pablito. Otras veces, se confundía mucho y creía que Pablito era su hijo Mario. Como para entonces Arturo tenía 79 años, pensé que era que la vejez ya le estaba afectando su memoria. Sin embargo, con el pasar de los meses, vi que estaban pasando cosas que antes no ocurrían. Arturo siempre ha sido muy responsable con nuestras finanzas y siempre pagaba las cuentas de la electricidad y el gas a tiempo. Hace como dos años, comencé a ver que él dejaba las cuentas en la mesa de noche y que ni siquiera abría los sobres. Después recibíamos cartas diciendo que no habíamos pagado las cuentas.
Arturo también acostumbraba salir a la esquina a comprar el periódico o cualquier otra cosa que hiciera falta en la casa. En varias ocasiones, se tardó más de lo usual y me preocupé. Cuando le pregunté qué le había pasado, decía que se distrajo, pero una vecina me dijo que ella lo había encontrado sentado en un parque cerca de la casa y que parecía estar desorientado. Yo me preocupé, pero seguía pensando que era que se estaba poniendo viejito. Mis hijos e hijas se comenzaron a preocupar cuando les comenté lo que estaba sucediendo y me dijeron que ellos también habían notado cambios en su padre. Decían: "él no es así".
Cuando a Arturo le tocó ir al médico para su examen físico anual, lo acompañé y hablamos con su médico. El médico le refirió a un psicólogo quien confirmó que Arturo tiene la enfermedad de Alzheimer basándose en pruebas que le hizo y las cosas que le estaban ocurriendo:
* se le estaba olvidando cómo hacer tareas del diario vivir como afeitarse, se confundía y no reconocía a sus familiares
* no tenía interés en pagar sus cuentas a tiempo y a veces decía estar orgulloso de no hacerlo
* se le olvidaba cómo regresar a la casa
* no estaba consciente de lo que estaba pasando a su alrededor y a veces confundía a sus hijos y nietos

Esta es la Historia de Marta, me he permitido copiar su testimonio  para que se dé a conocer la visión directa de un familiar que aunque pida ayuda profesional , son ellos los que están las 24h. al "pie del cañón" por eso pensé que era necesario poner un testimonio en primera persona.