martes, 26 de marzo de 2013

CAPITULO LI: DANIEL.

Justo antes de sentir morir una estrella 
se observa la imagen mas hermosa del universo 
un tremendo crepúsculo ilumina por unos segundos 
destruyendo así a un pobre sol moribundo 
y sus mares de lava construyen su ultimo verso, 
así es como lo cuentan las dulces leyendas. 

Eones esperando tal mar de fuego 
que sus propios gases se suiciden 
sus propias entrañas se extinguieran, 
terminara por acabar su agonía eterna, 
la tremenda tempestad que la calma sigue 
terminando con algo que se sentía viejo. 

Las pequeñas estrellas se marchitan lentamente 
su vida se convierte en un morir incesante 
estas estrellas nunca aparecen en las historias 
pues su poca pasión desmerece la gloria 
no tienen valor para explotar rutilantes 
admiremos aquellas que inmolan repentinamente. 

Por eso cuando sientas un enorme destello 
reza para que no te alcance su gemido, 
pues allí solo quedara un lugar oscuro, 
quedaran pequeñas partículas que en el futuro 
poco a poco irán tensando el gatillo 
y se extinguirán como lágrimas que caen al suelo. 




En memoria de DANIEL 

Un abrazo grandote para tod@s